Tener criptoactivos en la tesorería de una empresa es legal y cada vez más común — cobros en cripto, stablecoins operativas, posiciones estratégicas —; tenerlos sin política escrita es la receta del incidente. La diferencia entre tesorería y apuesta es un documento con límites, firmas y procedimientos.
La política primero
Qué activos se admiten (¿solo stablecoins reguladas? ¿BTC/ETH con tope?), límites por importe y por contraparte, quién propone y quién aprueba (separación de funciones), cuándo se convierte a euros y qué pasa en contingencia. Una página bien pensada evita el 90% de los problemas.
Custodia: el corazón del asunto
Autocustodia corporativa con multifirma o MPC (control total, responsabilidad total, sucesión de claves obligatoria) o custodio cualificado (responsabilidad legal de un tercero autorizado, coste y onboarding a cambio). El análisis completo está en custodia de criptoactivos; la respuesta corta: importes serios, custodia seria.
Contabilidad y fiscalidad sin sustos
Registro de cada operación con contravalor en euros, criterio de valoración consistente, resultados al transmitir y conciliación con las rampas bancarias. El asesor fiscal entra al diseñar la política, no al cerrar el ejercicio.
Errores que cuestan caros
Claves en manos de una sola persona (o de un fundador que se va), stablecoins sin emisor autorizado, mezclar tesorería con trading, y descubrir en el concurso de un exchange que «custodiado» no significaba «tuyo». Cada uno tiene nombre y apellidos en la prensa del sector.
¿Diseñamos tu política y su infraestructura? Es parte de nuestro trabajo en activos digitales. Hablemos.
