Desarrollo de wallets y soluciones de custodia
Una wallet corporativa es el sistema con el que una empresa guarda y mueve sus activos digitales. Lo que la distingue de una wallet personal no es la interfaz, sino el control: quién puede firmar una operación, cuántas aprobaciones hacen falta y cómo se recupera el acceso si una persona deja la organización.
01 / ¿Qué es una wallet corporativa y en qué se diferencia de una personal?
Una wallet corporativa es el sistema con el que una empresa guarda y mueve sus activos digitales. La diferencia con una wallet personal no está en la pantalla: está en el control. Quién puede firmar una operación, cuántas aprobaciones hacen falta por encima de cierto importe, y qué ocurre el día que la persona que tenía la clave deja la empresa.
Una wallet personal asume un único dueño que lo puede todo. Una empresa no puede permitirse eso: necesita reparto de responsabilidad, registro de quién autorizó qué, y un plan de recuperación que no dependa de una sola persona.
02 / Custodia propia o delegada: la decisión que condiciona el resto
Custodia propia
Las claves las controla tu organización. Tienes autonomía completa y no dependes de que un tercero siga operando, pero asumes íntegramente el riesgo operativo: la gestión de claves, las copias de seguridad, los procedimientos y la formación de quien opera.
Custodia delegada
Un proveedor regulado guarda las claves. Reduces la carga operativa y trasladas parte del riesgo, a cambio de depender de ese proveedor, de sus plazos y de sus condiciones.
Modelos intermedios
En la práctica la mayoría de las empresas acaban en un punto intermedio: custodia delegada para el grueso de los fondos y una wallet propia para la operativa diaria, con límites por importe. La pregunta correcta no es cuál es mejor, sino qué parte de la operación va en cada sitio.
03 / Multifirma y MPC: cómo se reparte el control
Hay dos formas de que ninguna persona pueda mover fondos por su cuenta:
- Multifirma. La operación necesita varias firmas de un conjunto definido, por ejemplo tres de cinco. Queda registrado en la propia red quién firmó, lo que facilita la auditoría. A cambio, la configuración es visible y el coste por operación es mayor.
- MPC (computación multiparte). La clave nunca llega a existir completa: se genera por partes que se combinan solo para firmar. Desde fuera la operación parece de una sola firma, lo que abarata y simplifica, pero el reparto de control no queda registrado en la red y hay que auditarlo por otra vía.
La elección depende de qué necesites demostrar y ante quién.
04 / Lo que casi nunca se diseña y siempre acaba haciendo falta
La wallet suele funcionar el primer día. Los problemas llegan después:
- Rotación de personas. Alguien que firmaba se va. Si no hay procedimiento de sustitución de firmantes, los fondos quedan atrapados o el control queda en manos de quien ya no está.
- Recuperación. Qué pasa si se pierde un dispositivo. La respuesta hay que escribirla y probarla antes de necesitarla, no el día que ocurre.
- Límites y aprobaciones. Una operación de mil euros y otra de un millón no deberían seguir el mismo camino.
- Registro contable. Cada movimiento tiene que poder explicarse: quién lo pidió, quién lo aprobó y contra qué asiento va.
- Custodia de terceros. Si guardas activos que no son tuyos, en la Unión Europea eso es un servicio sobre criptoactivos sujeto a autorización bajo MiCA. Es una frontera que conviene tener clara antes de diseñar nada.
05 / Cómo lo abordamos
Primero el modelo de control, después la tecnología
Antes de elegir entre multifirma y MPC hay que responder a quién autoriza qué, con qué límites y con qué evidencia. Esa conversación determina la arquitectura; hacerla al revés obliga a rehacer.
Sobre componentes probados
La criptografía de una wallet no es un buen sitio para innovar. Trabajamos sobre bibliotecas y proveedores contrastados, y desarrollamos la capa de control, aprobaciones e integración, que es donde está el trabajo real y lo que distingue una implantación de otra.
Con los procedimientos escritos y probados
La recuperación y la sustitución de firmantes se documentan y se ensayan durante el proyecto. Una copia de seguridad que nunca se ha restaurado no es una copia de seguridad.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Custodia propia o delegada?
Depende de cuánto riesgo operativo puedas asumir y de qué autonomía necesites. Lo habitual es combinar las dos: un proveedor regulado para el grueso de los fondos y una wallet propia con límites para la operativa diaria. Lo que no funciona es decidirlo sin haber definido antes quién firma y con qué aprobaciones.
¿Necesito autorización para custodiar activos digitales?
Guardar los activos propios de tu empresa no requiere autorización. Custodiarlos por cuenta de terceros sí: en la Unión Europea es un servicio sobre criptoactivos sujeto al Reglamento MiCA y exige estar autorizado como proveedor. La frontera está en de quién son los activos, no en la tecnología que uses.
¿Se puede integrar con los sistemas que ya usamos?
Sí, y normalmente es el motivo del proyecto. Los movimientos deben aparecer en la contabilidad con su referencia y su aprobación, y las peticiones deben poder lanzarse desde donde ya trabaja el equipo. Esa capa de integración suele ser la mayor parte del desarrollo.